Ciclomensajería La Pájara: “Importa no solo lo que consumimos, sino cómo nos movemos y nos relacionamos con los demás”

Por Virginia Fernández Ruiz,

Consumo local, de cercanía, ecológico, que incluye por supuesto la opción vegetariana o vegana, y sobre todo, con una prioridad clara: dar valor al trabajo horizontal, en equipo y también al trato personalizado con el cliente. La Cooperativa de Ciclomensajería La Pájara reinventó las reglas del “food delivery”, alguien tenía que hacerlo, en esta locura que supone vivir y trabajar siguiendo el ritmo inhumano que marca una ciudad como Madrid.

En 2018, hartos de ser explotados y ante la evidente falta de ética de compañías como Glovo o Just Eat, cinco ciclomensajeros decidieron dar el paso de hacer realidad una alternativa de mensajería, que permitiera que los consumidores pidiéramos comida a domicilio o distribuir otros productos de consumo de una manera justa y eco-sostenible.

El objetivo era crear una cooperativa orientada a distribuir cierto tipo de comida ecológica, vegetariana o vegana, y hacerlo bien, que los trabajadores estuvieran contentos y en línea con unos valores éticos, donde se diera importancia a la participación y la escucha activa. Algo muy necesario para construir un proyecto laboral, pero también de vida.

“Algunos se dedican a este trabajo a tiempo completo, pero otros como yo compaginamos este trabajo con otro, y sobre todo lo hacemos porque nos gusta y creemos en los valores que representa”- recalca Alessia Cresseri, la última y la sexta ciclomensajera contratada, actualmente la única que aún no es socia, pero que lo será en un futuro próximo.

“Las pájaras” se mueven por Madrid Centro en un radio de acción de 3km desde cada restaurante, cubriendo prácticamente todo el interior de la M30, tardando en entregar el pedido entre 30 min y 1 hora. Cada turno consta de unas tres horas, durante las cuales dos o tres ciclomensajeros tratan de repartirse tanto el centro-norte, como el centro-sur de la ciudad. “Trabajamos actualmente con 35 restaurantes repartidos entre Lavapiés, La Latina, Malasaña y Chamberí, y actualmente volvemos a abrir un periodo de captación o ampliación de nuevos establecimientos que cumplan con los requisitos éticos y eco-sostenibles por los que apostamos”, añade Alessia.

El consumidor puede descubrir cuáles son los restaurantes ecológicos de cercanía correspondientes a su zona, gracias a la plataforma CoopCycle, que permite gestionar los pedidos con comodidad y localizar un amplio repertorio de negocios eco-sostenibles en el centro de Madrid. Dentro del precio total del pedido, el consumidor asume 3,50€ por el servicio de mensajería, mientras que cada establecimiento por su parte paga a la cooperativa un 20% del pedido.

Les gustaría seguir creciendo, pero de una manera sostenible, constante y con garantías, para evitar tener que prescindir de trabajadores, si llega un momento de inestabilidad o crisis. La pandemia fue una oportunidad de crecimiento, pero a la vez una toma de conciencia sobre la situación de vulnerabilidad que viven muchas personas, ante situaciones límite, como lo fue la época de confinamiento prolongado.

En España existen otras cooperativas similares, que también se apoyan en la plataforma CoopCycle, como es el caso de las cooperativas Mensakas en Barcelona o Zampate en Zaragoza. Mientras hay otras cooperativas en Madrid como Cleta y Trébol con las cuales tratan de no hacerse la competencia, a diferencia de otros sectores, sino que tratan de cubrir necesidades distintas, como por ejemplo la mensajería logística de distribución de otros bienes de consumo, y llegado el caso, incluso valoran la posibilidad de apoyarse entre ellos si la situación lo requiere.

Con este modelo de negocio equitativo, estas cooperativas se adelantaron, o incluso, fueron más allá, en relación a proponer unas medidas de regulación de derechos, planteada por la actual ley Rider, que entró en vigor el pasado 12 de agosto de 2021, en la que se establece principalmente que los repartidores que prestan sus servicios digitales como Deliveroo, Glovo o Uber Eats deben ser contratados como empleados y no como falsos autónomos.

En ese sentido, Alessia opina que ”hecha la ley, hecha la trampa”, porque las grandes plataformas huyen de las normas como pueden, para poder mantener atractivo y rentable (aún no lo es) su negocio, y contratan los riders a través de ETT u otras empresas que se saltan convenios, en los mejores de los casos, mientras que en otros, como el de Glovo, se declaran abiertamente ilegales manteniendo el sistema de falsos autonomos, en contraste también con la sentencia del supremo del año pasado.

”La ley rider no afecta en ningun sentido a La Pájara, pues la unica verdadera novedad que implica la ley trata sobre la transparencia en la parte del algoritmo que organiza laboralmente a los riders. En nuestro caso hay un contrato con la cooperativa y no hay algoritmos que controlan el trabajo, no estamos incentivados o penalizados por un codigo.”, añade.

Desde Cuéntamelo en Verde os animamos a probar esta alternativa cooperativista de mensajería, la próxima vez que vayáis a realizar un pedido a domicilio, y a compartir otras experiencias similares. ¿Se os ocurre algún restaurante o establecimiento ecológico que quisierais añadir a la plataforma de CoopCycle?

Publicado por cuentameloenverde

Cooperación, empatía e imaginación son las claves para hacer el cambio posible.

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